Y Te Dices Ser Muy Hombre

Hombre

Y te dices hombre sólo porque bebes alcohol, fumas, ingieres drogas, te acuestas con muchas mujeres y tienes hijos por aquí y por allá.

Perdón, mi amigo. Creo que tienes muy equivocado el concepto de la palabra hombre. No sé quien te lo enseñó. Quizás lo aprendiste de tu padre, parientes o amigos. Que desde luego es de suponerse que también ellos lo aprendieron de alguien más.

¿Te das cuenta? Todo es una cadenita mental que te ata a las creencias y tradiciones de nuestros antepasados. No importa que tan reales o tan falsas sean estas. ¡Qué triste es que no nos enseñen a pensar ni a sentir por nosotros mismos! Nos han robado a nuestro propio yo.

Porque un verdadero hombre, según los hombres, es aquél que es valiente y no se deja intimidar por nadie. Y el que se la hace, se la paga.

Un verdadero hombre, según los hombres, es aquél que tiene mujeres e hijos por donde quiera y va por el mundo haciendo alarde de sus hazañas sexuales que tiene con cada compañera.

Un verdadero hombre, según los hombres, consume algún tipo de estupefacientes que, según él, puede dejar de consumirlos el día que él así lo decida. Porque, según él, sabe lo que hace como el buen macho que es.

Pero un verdadero hombre, según su Creador, es una persona que tiene el dominio total de sus emociones. No importa que alguien lo haga enfurecer, él jamás dará golpe por golpe, más bien deja la venganza en manos de su Dios. Dice un viejo dicho que no es valiente el que peléa, sino el que evita un pleito innecesario.

Para un verdadero hombre, según su Creador, no importa cuantas mujeres se le presenten, él sólo puede amar a la mujer que su Creador le entregó como su ayuda idónea. Por lo tanto, no va por el mundo dejando hijos regados, porque entiende que su semilla de la vida es divina y sagrada.

Un verdadero hombre, según su Creador, es aquél que no necesita estupefacientes para ser feliz y estar alegre, entiende que la verdadera felicidad y alegría viene del corazón, no como las falsas alegrías que crean todos los alucínogenos que causan adicción.

Y te dices ser muy hombre, amigo mío. Sé que es duro de aceptar lo que te acabo de decir, pero sólo un verdadero hombre, según su Creador, escuchará estás palabras y las recibirá con alegría en su corazón.

Del Libro: Sentimientos Encontrados II (Disponible En Amazon)

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