Semana Santa

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Juan 3:16

Jesus-Crucified

Estamos finalizando la Semana Santa 2018 dónde se recuerda tradicionalmente “La Muerte de Jesucristo”. El llamado Hijo De Dios enviado a la tierra “supuestamente” a morir por nuestros pecados. Pero… ¿Qué hay de cierto en todo esto que se nos ha enseñado por siglos?

¿Qué Dios nos ama? Es cierto. ¿Qué envió a Jesús a enseñarnos el camino de salvación? También es cierto. Pero de ahí a que ya estemos salvados nada más por creer que Jesús es el enviado de Dios, pues si está de pensarse.

El Verbo de Dios es la Acción, es decir, no basta nada más con levantar las manos y decir: ¡Señor, Señor! El mismísimo Jesús lo dijo. Creer en Jesucristo para tener vida eterna va más allá de las palabras, hay que tomar acción.

¿Qué es más importante? ¿La muerte o la resurrección? Desde hace muchas décadas en la mayoría de las doctrinas cristianas se recuerda más la muerte y el sufrimiento de Jesús que la gloriosa Resurrección. El triunfo de los hombres pecadores fue la muerte de Jesús, sin embargo, el triunfo de Jesús fue La Resurrección. ¿Entonces por qué las fiestas tradicionales recuerdan más la muerte cuando el verdadero triunfo es La Resurrección?

Creo que algo estamos haciendo mal. O somos hijos de Dios o somos hijos de los hombres. La Biblia define a dos tipos de personas: Los hijos de Dios y Los hijos de los hombres. ¿Cual es la diferencia? Según Las Escrituras dice que: Los hijos de Dios son solamente aquellos que hacen la voluntad del Padre Eterno. Los hijos de la carne somos todos, pero hasta que tomemos la decisión de hacer la voluntad de nuestro Padre Celestial, entonces pasaremos a ser Hijos De Dios. No antes.

Sin embargo, siempre se nos ha dicho que todos somos hijos de Dios, en los términos que Jesús explicó no es así. Lean su Biblia y antes de condenarme por decir esto. No obstante, todos podemos llegar a serlo. A nadie se le ha negado ese privilegio.

A lo que quiero llegar con todo esto, y para finalizar este artículo, es que el hecho de creer que Jesús ya pagó por mis pecados, ese no me hace salvo. Hay que actuar de acuerdo a lo que nos enseñó. Su mandamiento principal fue el amor. De ahí para adelante nos enseñó a perdonar, a ser empáticos, íntegros, humildes, agradecidos y a tener un corazón lleno de fe, pese a cualquier circunstancia. Imagínate que tan grande fue su fe en las promesas del Padre, que aun sabiendo que lo iban a matar nunca negó su misión en la tierra, a pesar de los ultrajes.

Jesús nos enseñó a desapegarnos de lo material, incluyendo su cuerpo terrenal, para alimentar lo que verdaderamente somos los Seres Humanos… Seres Espirituales.

Carlos D’ Ortíz

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