Allá Usted, Pues…

Allá usted y su absurda idea de no volverse a enamorar, sólo porque sus malas decisiones del pasado la llevaron a la desilusión. Dice usted que ya no quiere volver a sufrir otra decepción y ha buscado a quienes le han inflado el ego, y le han puesto una barrera al corazón.

Ahora se siente muy realizada porque, según usted, ya no es la misma de antes… Y tiene toda la razón, antes era una dulce y encantadora niña que se entregaba a sus propios instintos de mujer. Ahora ya es toda una dama experimentada, orgullosa y vanidosa con careta de autoestima.

Sin embargo, le cuesta mucho volver a entregar de nueva cuenta el corazón, y le da un pánico terrible volver a sentir una vez más esas maripositas de amor revoloteando en su interior.

¡Ah, pero eso sí! Se vanagloria diciendo que ya superó todo su pasado, cuando ni siquiera es capaz de volverse a dar una nueva oportunidad.

¿Pues no que muy superada? Superar no es cerrar las puertas del corazón. Superar, es volver a entregarte como la primera vez; sin miedos ni prejuicios en mente, cuerpo y alma, escuchando a tu intuición.

Pero pues allá usted y su absurda idea de no enamorarse, sólo porque le han dicho sus mentores que no debe sentir mariposas hasta que sus pretendientes le hayan demostrado ciertas cosas.

Ha puesto su corazón en una subasta: “¿Quién da más? ¿Quién da más?” Y al final resulta que el ego lo tiene tan elevado que al precio nunca nadie le puede llegar.

Y aunque usted esté sintiendo que le hierve la sangre por ese hombre, se niega a aceptar ese sentimiento que le nace desde lo más profundo de su ser. Todo porque primero tiene que pasarlo por diferentes pruebas para ver si este puede superar sus expectativas tan altas a su menester.

Alguna vez escuché un dicho que me impactó por la gran verdad que expresa: “Si de verdad tengo que demostrar tanto para merecer tu amor, entonces quizá seas tú la que no merece mi corazón”. El amor nunca debe ser condicional, se ama o no se ama. No es a cambio de algo. Si quiere amor verdadero ofrezca amor incondicional. No se trata de lo que le puedan ofrecer, se trata de lo que le hacen sentir. Pero allá usted, pues, que se niega a dar antes de recibir.

Y aunque le ha vibrado fuerte el corazón nada más de pensar en él, ha dejado escapar esa oportunidad que le ofreció la vida al cruzarles el camino, sólo porque la nueva mujer superada que es usted ahora, ya no confía ni en su propio instinto.

¡Reflexione, amiga! Si de verdad confía usted en sí misma, confíe en lo que le dice el corazón.

Tenga usted confianza en sus propias decisiones cuando las hace desde lo más profundo de su ser, y no desde sus temores y su ego en expansión.

Del libro: Kaleidoscopio Literario disponible en Aquí.

Allá-Usted

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