Los Tres Regalos De Navidad

Los Tres Regalos De Navidad – Narrado por Carlos D’ Ortíz

El Pequeño Juan tenía apenas 7 años cuando se preguntó:

¿Qué es la Navidad?

Cada año, hasta dónde él recordaba, ese día todos sus amigos recibían juguetes, juegos de vídeo, bicicletas y ropa. Según decían, se los había traído Santa Claus. Lo que él no entendía era que decían que Santa Claus sólo le traía regalos a los niños que se portaban bien durante todo el año. Él conocía perfectamente a sus amigos y sabía que todos eran unos traviesos, berrinchudos y groseros con sus papás. Además algunos de ellos peleaban con él y también eran envidiosos porqué no le prestaban sus juguetes a nadie. Eran peleoneros y decían malas palabras. A su corta edad Juanito siempre había sido un niño bien portado. Sus maestros nunca daban quejas de él a sus papás y siempre obedecía a las ordenes de sus padres. Era un niño impecable. A pesar de todo, él nunca recibía regalos de parte de Santa Claus. Y cuando le preguntaba a sus papás por qué él nunca había recibido ningún regalo a pesar de ser un buen niño, sus papás titubeando le decían que a Santa Claus no le alcanzó el dinero para su regalo.

—Es que… Son tantos niños en el mundo, que no le alcanzó el dinero para todos. —le decían y rápido le cambiaban la conversación—.

En la Noche Buena a sus papás los invitaron a casa de los tíos de Juanito. Allá cenaron, también bailaron todos los adultos mientras bebían vino, cerveza y tequila. Los niños estaban todos encerrados en una recámara jugando video juegos. Juanito hubiera querido jugar en el patio, pero nadie estaba afuera. Los adultos bebiendo y bailando y los niños encerrados y amarrados a los controles de un video juego. Eso ya era la costumbre de cada año. A las 12 de la noche todos se levantaban para brindar y darse todos contra todos el abrazo de Navidad. Después de los abrazos sus primos empezaron a abrir sus regalos y felices y desesperados rompían el papel que los envolvía para jugar de inmediato sus nuevos juguetes. Juanito no recibió más que una playera que le regaló su tía, la hermana de su mamá porque era la que más lo apreciaba por ser niño bueno. El pequeño sólo observaba todas las escenas en silencio. Después se arrimó a sus primos para ver si lo invitaban a jugar, pero los niños se negaron egoístamente creyendo que Juanito quería usar sus nuevos juguetes. Se acercó a su mamá que estaba sentada con las demás mujeres de la fiesta y escuchó que sólo hablaban mal de otras mujeres que no estaban presentes. Cómo la mamá ni le prestó atención por estar atenta a lo que decían las presentes de las ausentes, fue y se acercó a su padre. Su padre en cuanto lo vio que se le acercaba le dijo que le fuera a traer otra cerveza de la hielera. El pequeño obedeció y se la llevó. Juanito suponía que su papá le daría las gracias, pero no fue así. Agarró la cerveza sin siquiera voltearlo a ver y siguió platicando con los demás que estaban en la rueda conversando de cosas de trabajo. Unos presumiendo de ser muy buenos en lo que hacen y otros quejándose de tener que trabajar y soportar a los jefes.
Después del aburrimiento que invadía al pequeñito, se fue a un rincón, juntó dos sillas y se acomodó a dormir.

Fue entonces que tuvo un sueño magnífico. El pequeño Juan soñó que dos ángeles lo tomaron de un brazo cada uno y lo llevaron a un lugar que parecía ser el cielo. Juanito les preguntó quienes eran, pero no le respondieron. Lo pusieron cómodo sentándolo en algo parecido a una nube y de pronto empezó a observar una bella escena. Una gran estrella brillaba en lo alto y su luz podía iluminar un lugar de la tierra donde se encontraban un hombre con su mujer encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir. Y parió a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado.Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor. Más el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre.Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan a Dios, y decían: Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

Entonces Juanito maravillado con todo lo que veía preguntó:

—¿Quién es ese niño que todos los ángeles quieren?
—Ese niño que viste que acaba de nacer es el hijo de Dios y ha venido a la tierra para entregarte 3 regalos.
—¿3 regalos de Navidad para mí? ¿Él es Santa Claus? —Preguntó asombrado y emocionado—.
—¡Claro que no!— Le contestó el ángel de su derecha.
—A mí siempre me han dicho que Santa Claus es el que le trae regalos a los niños buenos… Aunque yo siempre me porto bien y nunca me ha traído nada. —Les dijo a los ángeles con voz triste—.
—Santa Claus tan sólo fue un invento de los hombres para regalar cosas materiales que un día se destruyen. Pero el Hijo de Dios vino a entregarte a ti, por ser un niño bueno, 3 regalos espirituales para tu corazón. Si los sabes cuidar y conservar mientras vivas en la tierra, con ellos obtendrás otro regalo aun mejor, que nunca podrá ser destruído por nada ni nadie, ni siquiera por el tiempo. —Le dijo el ángel de la izquierda—.
—¿Y cuales son esos 3 regalos? —Preguntó otra vez Juanito—.
—Ven, te enseñaremos otra cosa—.

Lo tomaron otra vez por los brazos y volaron a otra nube. Se acomodaron y comenzaron a ver otra escena. Ahora veía a un Hombre que hacía milagros y curaba a los enfermos, le daba la vista a los ciegos de nacimiento, multiplicaba pan para darle de comer a toda esa gente que lo seguía y muchas otras maravillas. Pero una cosa en particular tenían todos los que recibían sus milagros. Antes de todo, ellos confesaron y demostraron tener Fe de que Él podía hacer cualquier cosa que se le pidiera por medio del Padre Celestial.

—Ese Hombre que ves que hace milagros, es el mismo niño que viste nacer desde la otra nube. Su nombre es Jesús y es el Hijo Del Dios Viviente. El primer regalo que te viene a hacer se llama Fe y ya pudiste ver lo que pasa cuando alguien le tiene Fe a Jesús. —Le dijo uno de los ángeles y lo tomaron nuevamente de los brazos para llevarlo a otra nube—.

Desde ahí se podía ver a Jesús hablando del amor que Dios le tiene a toda la humanidad, tanto es su amor, que lo ha mandado a Él desde el cielo para que todos conozcan el amor del Padre y que todos los que amen a Dios y a sus prójimos sean vistos también con ojos de amor de parte del Dios del Cielo.

—El segundo regalo que te viene a dejar Jesús se llama Amor. Él dijo que los mandamientos más importantes para agradar a Dios, era Amar a Dios sobre todas las cosas y amar a los demás cómo a nosotros mismos. Vayamos a otra nube.

Cuando llegaron a la tercer nube vieron otra vez a Jesús hablándole a sus discípulos de la importancia de saber perdonar a quienes nos ofenden. Les decía que si ellos perdonaban a quienes los ofendían, también el Padre los perdonaría, pero si ellos no perdonaban, tampoco el Padre los perdonaría. Tambien vio cuando Jesús les decía que si era necesario perdonar muchas veces, tendrían que hacerlo hasta 70 veces 7. En un parpadeo que dio Juanito la escena cambió totalmente, ahora a Jesús lo veía clavado en una cruz, todo ensangrentado y semidesnudo. Con una corona de espinas que le hería su cabeza. Juanito se espantó, pero los ángeles lo calmaban y le decían que escuchara las palabras de Jesús en la cruz. —Perdónalos Señor, porque no saben lo que hacen. —Decía Jesús moribundo—.

—El tercer regalo que te trae Jesús se llama Perdón. Si quieres que Dios te perdone cuando cometas algo en contra de su voluntad, antes tendrás que perdonar a quienes te ofenden.—Le dijo el ángel a su derecha—.

—Entonces Jesús es un hombre bueno porque regala cosas que no se rompen, cómo el carrito de plástico de Lalito que se rompió porque Adrian se lo pateó enojado. —Dijo Juanito—.
—Claro que estos regalos no se rompen, pero solamente si los usas todo el tiempo. Los regalos materiales se acaban con el tiempo, entre más los uses, más rápido se rompen o se descomponen. Pero LA FE, EL AMOR y EL PERDÓN, entre más los usas, más fuertes se hacen y más fuerte te hacen. Ah, y también vienen con un manual de instrucciones como los juguetes, los electrónicos y otras cosas materiales. Se llama Biblia. Ahí podrás saber todo sobre el funcionamiento de la Fe, el Amor y el Perdón y cuales son sus beneficios y las consecuencias de no usarlos correctamente. —Le dijeron—.
—Pero yo estoy muy chiquito, apenas si sé leer. Ah, y ahora que me acuerdo, mis papás tienen un libro muy grueso que dice La Santa Biblia, pero nunca lo leen. Lo tienen guardado en el cajón del buró. Ahí dónde mi papá guarda sus cigarros. Yo a veces la quiero agarrar, pero cuando mi mamá se da cuenta, luego me dice que deje eso, que eso es de Dios y no es para jugar. Entonces… ¿Cómo podré leer el manual para usar mis 3 regalos? —Dijo Juanito algo confuso—.
—No te preocupes. En esta Navidad Dios ha sembrado en tu corazón los 3 regalos que te entregó Jesús y cuando vayas creciendo, Dios siempre te hablará dentro de tu corazón para recordarte que Él te ha hecho esos 3 regalos. Mientras tanto, no dejes de darle gracias a Jesús por haberte hecho estos 3 obsequios espirituales. Y también pídele que te ayude a usarlos correctamente. —Le contestó el ángel a la izquierda—.
—¿Y cómo puedo agradecerle a Jesús por haberme traído estos 3 regalos de Navidad? —Preguntó una vez más—.
—Cuando quieras hablar con Él, lo único que tienes que hacer, es buscarlo dentro de tu corazón.

El ángel de la derecha lo tomó entre sus brazos así cómo se carga a un bebé y saltó de la nube para caer en la tierra, mientras el otro ángel sonríente los observaba caer desde la nube. Juanito en eso despertó de aquél sueño. Cuando abrió los ojos vio el rostro de su mamá que lo estaba cargando para subirlo al coche de su tío que los llevaría de regreso a su casa después de la gran fiesta de Navidad.

El nacimiento de Jesús ha traído a toda la humanidad los tres Regalos Espirituales que nos promete un regalo aún mayor; si es que los sabemos usar. También nos lo entregó con un manual de instrucciones llamado Biblia. Si no sabes cual es ese regalo mayor, búscalo en el Manual de Instrucciones. Úsalo y lo demás vendrá por añadidura.

Un Cuento de Navidad de Carlos D’ Ortíz – Tomado del libro: Sentimientos Encontrados II

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