No existe peor eclipse que aquel cuando el ego impide ver la luz que emana desde tu interior.
Cuando tu luz personal es eclipsada por las sombras de la maldad, te impide ver más allá de las apariencias y te hace girar en tu propio eje de ignorancia.
El ego es un malvado que te cega totalmente y evita que puedas ver las vibraciones de tus semejantes.
Y ahí, cuando las almas van por la vida eclipsadas bajo las sombras de la egolatría, nace el caos y surgen las guerras. Y no hablo de las guerras de los países, hablo de las guerras espirituales entre tú y el mundo que te rodea.

