¡Oh, Señor Jesucristo, tú dijiste que todo lo que pidiera en tu santo nombre, tú lo harías para el honor y gloria del Padre. Entonces te pido que mandes a tus ángeles a guíarme para liberarme de esta angustia que aqueja a mi alma! Mi fe no está en duda, por eso te agradezco de antemano que escuches mi oración. Por Jesucristo nuestro Señor, digno representante de tu amor en la Tierra como en el Cielo, Amén.
Fragmento del libro: «Un Hombre De Fe, El Qué Lea, Qué Entienda».
